El cine europeo ha criticado con dureza los internados y los centros de reeducación de menores

El cine ha tratado con frecuencia el problema de los internados, hospicios y reformatorios: El internamiento o desinternamiento de menores continúa como debate de absoluta actualidad.

El problema de los niños abandonados en reformatorios y su posterior educación está tratado en la literatura desde antiguo y recogido por el cine primitivo, relacionado con la formación hacia la delincuencia y en algunos casos su posterior salvación a manos de una familia adinerada. Un adiestrador de delincuentes es el ciego de «El lazarillo de Tormes», que enseña la picaresca de la supervivencia en una sociedad hostil a la marginación. Es maestro de carteristas Fagín, el ratero especialista que con didácticas muy precisas enseñó a robar a Oliverio en «Oliver Twist».

El niño del orfanato es maltratado sin sentido, o entregado a empresarios si escrúpulos que les enseñan un oficio a costa de una vida de esclavos. Innumerables versiones, muchas de ellas en los primeros momentos del cine, se han realizado de la novela de Charles Dickens.

Entre ellas, son interesantes de analizar Oliver Twist, realizada en el Reino Unido en 1948 por David Lean, Alec Guinnes interpretaba a Fagin, en un relato negro de la triste y patética situación de los niños de bajo nivel social, en una época oscura como la descrita en la novela. Oliver es castigado, manipulado, vendido, perseguido y azotado en un mundo de ladrones y canallas. Oliver es valiente, ingenioso y sabe sobrevivir ante tanta maldad. Al final, obtiene el premio tanto sufrimiento, el amor de la familia que siempre había deseado.

Otro film de interés, musical, es Oliver, de Carol Reed, 1968, Reino Unido, película que obtuvo 5 Oscar.

La última película sobre la novela es Oliver Twist, coproducida por Reino Unido, República Checa, Francia e Italia en 2005 y dirigida por Roman Polanski, es una gran parábola moralista. Es más correcta políticamente en cuanto al antisemitismo de la obra de Dickens y se hace más ambigua y menos maniquea sobre la maldad o bondad de los personajes, incluido el propio Fagin (Ben Kingsley), al que concede sus momentos de vacilación y  ternura.

Durante 2009, en Irlanda se han presentado pruebas por parte de la comisión gubernamental de Maltrato Infantil de presuntos abusos sexuales, emocionales y físicos cometidos a 2.500 niños en escuelas, orfanatos, hospitales y reformatorios católicos desde 1940 (algunos desde 1914) hasta el día de hoy. El gobierno irlandés y la Iglesiacatólica pidieron perdón y ha dimitido algún obispo. Sin embargo, este hecho monstruoso fue ocultado durante décadas a pesar de haber sido denunciado en la novela autobiográfica de Patrick Galvin, «Song for a raggy boy», que dio lugar a la película Los niños de San Judas, Song for a raggy boy, producida en 2003 por Irlanda, Reino Unido, Dinamarca y España y realizada por la directora Aisling Walsh, que cuenta el maltrato sufrido en el internado de San Judas, regentado por religiosos, hacia 1939, en el que los profesores de ese centro se ceban materialmente contra los alumnos cuando faltan a la más mínima regla que establece el reformatorio,

El tema principal es la libertad de pensamiento y de expresión, en un marco perturbador y oscuro. Este tipo de historia debe ser contada, y lo hace el cine para escándalo de políticos y eclesiásticos que ocultaron la verdad.

En Las hermanas de la Magdalena, The Magdalene sisters, realizada por Peter Mullan y producida por Reino Unido e Irlanda en 2002, se narran los castigos físicos, psíquicos y morales a los que se sometía a las mujeres y jóvenes acogidas bajo la tutela de los conventos dela Magdalena, en Irlanda, gestionados por las hermanas dela Misericordia. El último convento dela Magdalena cerró sus puertas en 1996.

En Los niños del coro, Les Choristes (Francia, Suiza. 2004), dirigida por Christophe Barratier el director extrae del olvido la realidad de los correccionales en Francia en 1949, tras la guerra mundial, en una Francia llena de conflictos sociales y de pobreza, en que muchos niños eran huérfanos de guerra, y otros de familias de precaria economía. En ella se perfilan dos antagónicos modos de ver la realidad, y por lo tanto dos visiones de la enseñanza, que permiten comprobar las ventajas del diálogo educativo sobre la imposición del castigo. Mathieu, es un ejemplo del educador que intenta llegar a las personas, en este caso desde la música, y desde ahí sacar lo mejor de ellas mismas.

Segmento de un artículo publicado en la revista Comunicar, en el artículo Los sistemas educativos en la memoria heterodoxa del cine europeo. Comunicar 35; 53-60. 2010. Education in European Cinema and Society’s Exclusion of the Young. Comunicar 35; 53-60.
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Acerca de Enrique Martínez-Salanova

Pedagogo y antropólogo, vicepresidente del Grupo Comunicar
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